
QUIENES SOMOS? QUE HACEMOS?
4 julio, 2016
MI PADRE TENIA PARKINSON
11 julio, 2016|
No, yo no soy un enfermo de Parkinson; Tampoco tengo en mi familia ningún ser querido que lo padezca… Bueno sí, disculpad mi desliz; Pues esta asociación se ha convertido muy por encima de mis expectativas, en una gran familia para mí. El hecho de formar parte de ella, me ha servido y me sirve para conocer un poquito más este Parkinson, ese inquilino silencioso y de rostro inexpresivo que se instala en el cuerpo al azar y sin avisar. He visto como es capaz de borrar sonrisas de rostros que han sido felices toda su vida. También he sido testigo de su facilidad para arrancar páginas de la memoria, llevándose consigo mucha capacidad para realizar tareas y actividades que antes resultaban algo fácil. Roba la libertad para hacer lo que gusta hacer. También se apodera poco a poco de la mente, intentado tomar el mando de tu barco a toda costa. Sigilosamente se encarga de intimidar la firmeza de las manos, con un temblor cargado de dudas y miedos. Te convierte inconscientemente en alguien que no quieres ser. Te cambia la vida radicalmente, rompiendo tus planes o esquemas de futuro. Empiezo a ser consciente de su crueldad, pues es triste ver como alguien está ausente de metas, viéndose incapaz de hacer cosas por sí mismo, incluso diciendo que no tiene más nada que hacer en la vida, hasta el punto de sentirse un estorbo. Es muy conmovedor ver a una persona que por dentro ríe, pero su gesto no puede exteriorizarlo. A veces intentas muchas cosas para cambiarles ese gesto; Un chiste, un piropo, una broma a tiempo, y aunque su cara parece dormida, utilizas sus ojos para ver que realmente hay algo de esperanza, cosa que como voluntario me reconforta y anima a seguir ayudando en todo lo que está en mi mano. Este “ocupa” se instala en las personas sin llamar a la puerta, sin pedir permiso, un ladrón que actúa desencadenando una tormenta en el interior de quienes toca. No solo de la persona que lo sufre, sino de todas y cada una de las personas que rodean al enfermo. Es una cadena donde el paciente es el eslabón más grande. Se disfraza de enigma, hasta que puede ser descifrado, para poder ser tratado con todos los avances que se disponen actualmente. No solo he visto estas cosas; También sé que aunque es algo que no se puede curar, sí que se puede combatir, y no sólo con medicinas, sino con terapias alternativas que mejoran la calidad de vida del paciente. Poco a poco ves como son capaces de dibujar, de hacer manualidades, leer, moverse gracias a la música o la gimnasia, y superar esos miedos. Tan solo basta con mirar el aula para darse cuenta de que son grandes artistas con talento. Además de esas terapias, puedes volver a inculcarles las pequeñas cosas que valen la pena. Sonreír con ellos, agarrar su mano, contarles historias, hacerlos sentir importantes, pues estas personas poseen un valor incalculable, darles cariño, aplaudirles cada paso hacia delante, demostrarles que son capaces de conseguir muchísimas cosas, sobre todo escuchar todo lo que tienen que decir y enseñarte, pues es mucho más de lo que tu podrás ofrecerle a ellos. Aunque ellos crean que son incapaces de lograr objetivos, el tiempo que llevo aquí me han demostrado lo contrario, pues cada día que pasa, están dando un paso de gigante para sentirse mejor, superando las adversidades y ganando batallas al Parkinson. Solamente el hecho de intentarlo, ya es una victoria, porque no están quedándose quietos ante tal situación, sino que la miran de frente, diciendo: “Aquí estoy YO”. No es un secreto que son héroes combatiendo contra ellos mismos, cuya arma más poderosa reside en la riqueza de sus corazones. Parkinson para mí, significa unión, lucha, superar adversidades, familia, solidaridad, coraje, porque aunque es una enfermedad, acaba por estrechar lazos entre personas, sacar el lado bondadoso de las personas, ese punto solidario que muchos tenemos; Sobre todo te hace fuerte y te enseña lo que realmente merece la pena en la vida, valorando cada detalle con creces. Estoy seguro que llegará el día que solo sea un pasajero más en nuestro tren de vida, que podremos abandonar en la estación que nosotros deseemos. Mientras eso ocurre, habrá FAMILIAS como Asociación de Parkinson La Carolina, encargadas de intentar mejorar la situación de cada persona que requiera de esta gran ayuda, de esta mano que ofrece a todo aquél que grita y desea revertir su situación. Por mi parte, agradecer a cada uno de los voluntarios por la gran labor que hacen, pero sobre todo gracias a mis amigos los pacientes, por enseñarme la gran lección de la vida, que no es más que seguir adelante pase lo que pase. Para mí son parte de mi corazón, los tengo mucho en cuenta, sus experiencias, sus historias, sus fuerzas… Porque todo lo que hacen es aportarme positivamente. Os quiero a todos y todas. Espero que esta familia siga creciendo con el tiempo, y muy pronto, entre todos, logremos frenar a este gigante, que a pesar de su poder, jamás logrará vencernos. ¡SÍ SE PUEDE! José Antonio Palomares |
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