MI PADRE TENIA PARKINSON

NO, YO NO SOY UN ENFERMO DE PARKINSON
9 julio, 2016
LA DIPUTACION PROVINCIAL DE JAEN SUBVENCIONA A LA ASOCIACION PROVINCIAL PARKINSON JAEN
2 agosto, 2016

MI PADRE TENÍA PARKINSON

Un paso más, da un paso, solo un paso. Arranca, sigue, no, no te pares. Uno dos, uno dos. Levántate, ayuda un poco. Un bastón, un andador. Afasia, palabras que no llegan. Frases inacabadas. Gritas por las noches, angustia. Sueños reales. Te parto la comida, te ayudo, pero intenta comer tú. Gelatinas, purés, no puedes tragar. Abre la boca, otra, un poco más. Duermes, no hablas. Ya no hablas. Duermes. Duermes demasiado…

Podría haber empezado a escribir algo más técnico de la enfermedad, pero para eso están los especialistas o en su defecto, Google. Aquí tenéis la vida con un enfermo de Parkinson.

Cuando diagnosticaron a mi padre Parkinson, se derrumbó, nos derrumbamos. Me costaba la vida imaginar a aquel hombre prodigioso sumido en los síntomas que conducía el padecer esta enfermedad. Los síntomas del Parkinson, esos tormentos desconocidos para la mayoría de la gente que no tiene un enfermo de EP cerca. Cuando surge el tema y alguien me pregunta qué enfermedad llevo a mi padre a la demencia y el nulo control sobre su cuerpo, al responder Parkinson, veo gestos de extrañeza. Y hablan del temblor, un temblor que no siempre aparece, dependiendo del tipo de EP que se padezca.

Mi padre paso sus últimos meses en la Asociación Provincial Pakinson Linares, y no me cansaré de decirlo, fueron unos días estupendos para él. No sólo por lo bien que le vino las terapias, sino porque allí lo acogieron con mucho cariño, como lo que son, una gran familia. Y si, lo puedo confirmar personalmente, porque desde entonces yo estoy allí como voluntaria, amiga, compañera…lo que haga falta.

En estos años que llevo más cerca de ellos, los enfermos de parkinson, voy conociendo cada vez más casos de héroes que padecen y ayudan en el padecimiento a hacer de esta palabra mediocre “padecer”, un verbo casi olvidado. Personas que luchan cada día por olvidar que existe esta enfermedad, por combatirla, por trabajar contra su particular naturaleza que lo va envolviendo cada día más de una fragilidad que da  miedo.

Nos puede tocar a cualquiera esta particular papeleta, y lo mejor es aprender a convivir con ella, con su particular forma de cambiar los hábitos, las costumbre, incluso los retos. Cómo siempre digo, no estáis ni vais a estar solos…vuestros pasos, son nuestra meta.

PAQUI SOLANA

13247736_10204587072355159_7438258470019375891_o