Sintomatología

Sintomatología

La enfermedad de Parkinson afecta a cada individuo de
manera diferente al igual que el ritmo de la progresión individual. No
hay dos enfermos iguales, de forma que el grado de severidad y
afectación funcional, así como la evolución clínica, van a ser distintas
en cada enfermo, por lo que no se pueden hacer comparaciones entre
ellos. Los enfermos no van a padecer todos los síntomas que a continuación se describen.
Otros aspectos a tener en  cuenta es que los síntomas pueden fluctuar a
lo largo del día empeorando, de forma general, por las tardes.

Estos son algunos de los síntomas característicos:

SÍNTOMAS PRINCIPALES

El temblor en reposo: Es el síntoma más conocido de la
enfermedad, aunque sólo está presente en alrededor de un 75 por ciento
de los pacientes. Hasta un 15 por ciento de los enfermos nunca lo
desarrollarán.

El temblor es mucho más llamativo cuando el paciente está en reposo y
aparece en una o varias extremidades, normalmente de la misma mitad del
cuerpo. Cuando el afectado realiza movimientos voluntarios o está
durmiendo, los temblores casi siempre desaparecen. Lentos y rítmicos,
predomina en reposo (temblor de reposo) y disminuye al hacer un
movimiento voluntario. 

El temblor es común en otras enfermedades y no todas las personas con temblor padecen párkinson.

Lentitud de movimientos o bradicinesia: Es la lentitud al iniciar
y realizar un movimiento voluntario. Se manifiesta en fases iniciales
de la enfermedad con actividades que requieren cierta habilidad o
precisión como abotonarse una camisa, o los que son repetitivos como
lavarse los dientes o batir huevos. Una persona con la enfermedad de
Parkinson tarda más tiempo de lo habitual en levantarse de un sillón o
simplemente mover una mano.

Rigidez e hipertonía muscular
: Al principio puede no ser advertida por el enfermo como tal y
referirse a ello como dolor, entumecimiento y hormigueo en cuello,
espalda, hombros o incluso calambres musculares debidos a la postura
estática y flexionada de las articulaciones. Las articulaciones están
'fijas' y son difíciles de mover con soltura. Se produce generalmente en
fases tardías y se debe a un aumento de la resistencia de los músculos
al movimiento. Para el paciente es muy difícil realizar tareas 'finas',
como escribir o comer.

Trastornos posturales y de la marcha: Pueden ser iniciales,
aunque lo habitual es que aparezcan en las fases avanzadas del proceso.
Los pacientes de párkinson tienen dificultades para mantener su
equilibrio corporal y caminan adpotando una postura encorvada hacia
delante con los codos y las rodillas semiflexionadas. Algunos enfermos
tienen problemas para iniciar la marcha con pasos pequeños sin apenas
desplazamiento y con una gran inestabilidad para girar. Estos bloqueos
de la marcha pueden dar lugar fácilmente a caídas. Los trastornos
posturales y de la marcha aumentan en los lugares estrechos y mejoran en
los amplios y poco concurridos. Hipocinesia: Este síntoma se
hace evidente al caminar; el paciente bracea menos, sobre todo en el
lado afectado, y le faltan los movimientos que se realizan habitualmente
al andar. La hipocinesia afecta especialmente a la cara y a los
movimientos de las extremidades. El paciente pierde la mímica facial,
pestañea menos y poco a poco adopta una cara inexpresiva. En fases
avanzadas de la enfermedad se manifiesta el bloqueo motor o congelación.
El paciente se queda como pegado al suelo, algo que suele ocurrir al
cambiar la superficie por la que camina (cruzar el umbral de la puerta,
bajar o subir un escalón) o al cambiar de dirección (en los giros). 

Estos síntomas no siempre se presentan conjuntamente, pero puede
darse cualquier combinación de éstos. La asociación de dos o más de
estos síntomas se denomina parkinsonismo.

SÍNTOMAS ASOCIADOS O SECUNDARIOS

Sacudidas involuntarias o disquinesias
: Se producen en las extremidades, la lengua o la mandíbula. No
son síntomas propios de la enfermedad sino que se presentan como efecto
secundario de la medicación. Pueden aparecer desde las fases tempranas
del tratamiento, pero su incidencia aumenta con el paso del tiempo y el
cambio de medicación asociado a la progresión de la enfermedad.

Trastornos del habla
: Las alteraciones en la voz, la articulación de la palabra y el
lenguaje son síntomas característicos de la enfermedad. Los pacientes
articulan peor, tienen voz ronca y el tono más débil. Estos trastornos
son consecuencia de la rigidez de los músculos de la cara, la pérdida
del control motor de la laringe y al deterioro del ritmo de la
respiración.

Alteraciones de la piel: Es frecuente en esta enfermedad la
sudoración y la producción excesiva de grasa (seborrea) que afecta
fundamentalmente a la piel de la cara y el cuero cabelludo. 

Problemas del sistema nervioso autónomo
: Se alteran muchas funciones corporales que los sujetos sanos
controlan de forma automática e inconscientemente. La salivación de los
pacientes aumenta de forma considerable, se producen cambios en la
temperatura corporal, sudan más o tienen problemas de estreñimiento.
También aparecen dificultades para tragar alimentos, y en especial,
líquidos, incluyendo saliva, que no se traga con la suficiente
frecuencia. 

Fatiga: El cansancio excesivo es un síntoma muy común en estos
enfermos, de forma que necesitan frecuentes periodos de descanso para
realizar cualquier tarea, tendiendo a evitarlas pasando el tiempo sin
hacer nada.

SÍNTOMAS NO MOTORES

La enfermedad de Parkinson afecta sobre todo al
movimiento, pero también pueden aparecer trastornos cognitivos, síntomas
psicológicos como la depresión, la ansiedad, trastorno del ánimo,
demencia. La mayoría de los enfermos de Parkinson no muestran estos
síntomas pero, con el paso del tiempo, se aprecian ligeros problemas de
concentración y ejecución de tareas, olvidos o confusión al pensar o
hablar.

Depresión: Es uno de los trastornos más frecuentes. Entre el 30 y
el 50 por ciento de los enfermos de Parkinson sufren depresión a lo
largo del curso de la enfermedad. Puede aparecer desde el principio de
la enfermedad. También puede producirse ansiedad e irritabilidad por el
deseo de moverse con la facilidad de antes.

Trastornos del sueño: Las personas afectadas de párkinson sufren
con más frecuencia insomnio, fragmentación del sueño y sueños vividos.
También puede aparecer somnolencia diurna excesiva.

Trastornos de la conducta: Suele ocurrir por los efectos
secundarios de la medicación y puede aparecer en algunos enfermos de
Parkinson. Es recomendable que el paciente y el familiar acudan al
psicólogo y mencionarlo a su neurólogo. En ellos se incluye la celotipia
(sentir celos),  comportamiento compulsivo (comer rápido, en abundancia
y de forma descontrolada), trastorno de la actividad sexual,
ludopatía… 

Demencia (de los cuerpos de Lewy): Entre el 15 y el 25 por ciento
de los pacientes pueden desarrollar demencia. La incidencia de
deterioro cognitivo es mayor entre los pacientes que comienzan a padecer
la enfermedad a edades avanzadas. Por el contrario, es muy raro que se
produzca en los 10 ó 20 primeros años de evolución en aquellas personas
que han comenzado a padecer la enfermedad a edades tempranas. Consiste
en pérdida de memoria, defectos o pérdida del lenguaje, incapacidad para
reconocer personas, objetos o sonidos y extrema dificultad para dar un
uso convencional a los objetos